El sistema de aire acondicionado de una vivienda o una empresa es un equipamiento que, a menudo, queda en un segundo plano en las tareas de limpieza habituales. A pesar de la escasa importancia que se le otorga en numerosas ocasiones, la higienización de los conductos de ventilación es fundamental para prevenir enfermedades que se propagan por vía aérea. En este sentido, la legionelosis es una de las patologías que se transmite con más facilidad a través de estos sistemas. Y también es una de las más graves.

Esta bacteria se reproduce en grandes cantidades en aguas estancadas y con una temperatura superior a 32 grados centígrados, como las que se encuentran en torres de refrigeración y condensadores evaporativos de ciertos sistemas de aire acondicionado y en las conducciones de agua caliente. El medio de transmisión de la enfermedad siempre es por vía respiratoria, aunque una persona no puede contagiar a otra. En su vertiente más leve, el afectado presenta malestar general, fiebre y dolor de cabeza. Si la legionella ataca con virulencia, el paciente sufre un cuadro neumónico. Si una persona contrae esta enfermedad y no se le aplica un tratamiento adecuado, se estima que la tasa de mortalidad asciende al 25%.

Según los últimos estudios, en España se producen 2,88 casos de legionelosis por cada 100.000 habitantes. En Limpiezas Abando, como especialistas en higienización de conductos de aire acondicionado, nos ocupamos de desinfectar estas instalaciones para prevenir la aparición de esta bacteria tan dañina para la salud de las personas. Para limpiar correctamente el interior de los conductos de aire acondicionado es imprescindible utilizar maquinaria específica. Por este motivo, es recomendable acudir a servicios profesionales para garantizar la adecuada higienización de estos equipamientos.

Pero no sólo la legionella puede reproducirse en estos conductos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha distinguido el llamado Síndrome del Edificio Enfermo, un conjunto de enfermedades que se originan por la contaminación del aire en estos espacios. Estas patologías aparecen por la mala ventilación, los cambios bruscos de temperaturas, las partículas en suspensión y las cargas iónicas y electromagnéticas, entre otros agentes. Provocan jaquecas, mareos, náuseas y resfriados persistentes entre las personas que residen o pasan una buena parte del día en el edificio afectado.