En los últimos tiempos, las empresas especializadas en el sector de la limpieza han diversificado su actividad para adaptarse a las cambiantes demandas de sus clientes, ampliando su labor hacia nuevas áreas de negocio como el control de plagas, el pulido de suelos, el vaciado de inmuebles o los trabajos de jardinería.

La contratación de servicio doméstico externo es otra de las tareas que asumen este tipo de empresas, sobre todo a partir de la publicación de la nueva normativa que afecta a las empleadas del hogar, en vigor desde el 1 de enero de 2012 y modificada por el Real Decreto-ley 29/2012, de 28 de diciembre, de mejora de gestión y protección social en el Sistema Especial para Empleados de Hogar y otras medidas de carácter económico y social.

La contratación de servicio doméstico a través de una empresa intermediaria tiene múltiples ventajas, porque su personal se encarga de realizar las entrevistas necesarias, verificar la experiencia previa de los candidatos, comprobar referencias y ocuparse de la contratación. Además, estas compañías suministran el personal que mejor se adapta a las necesidades de sus clientes, en cuanto a horarios, disponibilidad y tareas.

No obstante, antes de contar con una empresa especializada en la contratación de personal doméstico, hay que verificar que el servicio sea integral y nos ofrezca garantías. Muchas empresas se limitan a la selección de personal doméstico pero no se encargan de los trámites que implican este tipo de contrataciones. Además, si el cliente no está conforme con la persona seleccionada, no se ocupan de buscar un sustituto, por lo que realmente no brindan un servicio eficaz y no suponen un verdadero ahorro de tiempo ni de costes.

En Limpiezas Abando proporcionamos el personal que mejor se ajusta a las necesidades de nuestros clientes, con la máxima calidad. Nos preocupamos de comprobar las referencias del personal seleccionado y de realizar todas las gestiones ante la Seguridad Social, para que nuestros clientes puedan disfrutar del confort de su hogar sin preocuparse por nada.