Lava, aspira, friega y seca los suelos. Cuatro acciones en una sola máquina. Fueron pocos los adelantados a su tiempo quienes en 1969 pudieron imaginar un invento como el de la fregadora. La patente de esta revolucionaria máquina pertenece al español Santiago García Pérez, un inventor madrileño que vio la necesidad de que viese la luz un utensilio de tales características que permite ahorrarnos tiempo en la limpieza de las comunidades en Bilbao. Poco o nada tienen que ver ya las modernas fregadoras con la que diseñó en su día el madrileño García Pérez. Un visionario que se fijó en el trabajo que realizaban los operarios de limpieza, quienes se veían obligados a cargar con todos los útiles necesarios para garantizar una limpieza óptima. Lo que se traducía en un esfuerzo agotador añadido a la realización de las tareas en sí.

Gracias a máquinas como ésta, la limpieza de comunidades en Bilbao resulta menos tediosa. La primera fregadora era capaz de realizar varios tratamientos de limpieza a la vez: limpieza y eliminación del polvo, fregado homogéneo, encerado y secado de las superficies. Todo un gran progreso para la época, con la ventaja de que un solo técnico podía encargarse del manejo de la misma con el único esfuerzo de dirigir el aparato desde un manillar regulable en altura.

Contaba además con dos depósitos con servicio directo sobre los suelos, regulables mediante electroválvulas, que se podían accionar desde la empuñadora. Además, toda la limpieza se realizaba con agua limpia, ya que el agua sucia era absorbida por el dispositivo y almacenada en otro depósito diferente al resto.

Desde entonces, las fregadoras han sufrido una serie de mejoras que favorecen un servicio mucho más rápido en un tiempo menor. Gracias a los últimos avances tecnológicos aplicados a este tipo de equipos, en el mercado podemos encontrar una gran variedad de máquinas de este estilo que permiten, por ejemplo, que el operador vaya sentado mientras limpia los suelos.

Pero no es la única ventaja que presentan las nuevas fregadoras. Desde Limpiezas Abando queremos resaltar lo silenciosas que resultan las máquinas actuales, ofreciendo una limpieza total y discreta a cualquier hora del día. Además, los cabezales de fregado que utilizan resisten mejor la corrosión y ofrecen una mayor amortiguación a los impactos.