Las superficies tapizadas son muy engorrosas en lo que a limpieza se refiere si no conoces las técnicas adecuadas para tratar los lamparones que afean la moqueta, el sofá o las preciosas sillas tapizadas del comedor. No obstante, debes saber que ni todos los tapizados son iguales ni todas las manchas se limpian del mismo modo y que emplear el producto erróneo puede arruinar de por vida un tejido especialmente delicado.

Por este motivo, es recomendable acudir a un centro especializado. En Limpiezas Abando aplicamos las técnicas más eficaces para que tus muebles y espacios enmoquetados queden como nuevos.

Pero vayamos por partes. La limpieza de las moquetas requiere un tratamiento específico, ya que se trata de superficies fijas que pisamos con una elevada frecuencia, con lo que pueden adherirse manchas de todo tipo.

El método más efectivo es el fregado mecánico. Esta labor de higiene se realiza mediante una rotativa con cepillo de nylon y espuma. El siguiente paso consiste en aspirar la moqueta para eliminar los restos de polvo y materiales de desecho. Además, con la limpieza con el sistema de inyección-extracción se obtienen unos resultados espectaculares. Se trata de inyectar una solución de agua y detergente en las fibras de la moqueta y, a continuación, se aspira. La suciedad queda almacenada en el depósito de la máquina.

Las alfombras son otras superficies que deben limpiarse con sumo cuidado. Muchas personas cometen el error de utilizar productos demasiado abrasivos para eliminar las manchas de estos tejidos que, por su presencia en la mayoría de los hogares, tienden a ensuciarse con facilidad.

En Limpiezas Abando utilizamos un método propio para higienizar las alfombras. En primer lugar, efectuamos un fregado mecánico de la superficie con una rotativa de nylon y espuma.

La suciedad que sale de los tejidos se elimina mediante un chorro de agua a presión. El secado al horno aporta un toque final perfecto, puesto que la textura queda suave al tacto.

También encontramos superficies tapizadas en tresillos, sofás y sillas. En estos casos, es recomendable proceder a una aspiración previa del polvo y luego rociar los muebles con un producto adecuado para su fregado. El aspirado es la última fase que se ejecuta. El único detalle que debemos tener en cuenta es que el secado de estas superficies se prolonga durante 24 horas.