En los últimos tiempos se está hablando mucho sobre los métodos de limpieza más ecológicos y eficientes. El objetivo es higienizar y limpiar de la forma menos contaminante posible, sin poner en riesgo la salubridad humana y, por supuesto, consiguiendo los mejores resultados. Desde nuestra experiencia como una de las empresas de limpieza en Bilbao, sabemos que estos aspectos son importantes para nuestros clientes. En este post vamos a presentarte un revolucionario método: la limpieza criogénica.

Esta nueva modalidad de limpieza consiste en aplicar a presión un chorro de partículas de hielo seco, que se conocen con el nombre de pellets. Las máquinas que se emplean para realizar este procedimiento posibilitan el cambio del estado sólido al gaseoso, sin pasar por el líquido. De este modo, conseguimos una limpieza en seco de las superficies a tratar.

Ventajas de la limpieza criogénica:

  1. No contiene agentes químicos.
  2. Se evita el uso de productos abrasivos.
  3. Se trata de un procedimiento rápido y sencillo. Se reducen el tiempo para las labores de limpieza y, por lo tanto, se minimizan los costes.
  4. Es un método ecológico, respetuoso con nuestro medio natural.
  5. Permite una limpieza versátil al ser capaz de eliminar diferentes contaminantes y partículas de suciedad.

Desde Limpiezas Abando queremos hacer hincapié en la cantidad de tareas de limpieza que pueden llevarse a cabo, de forma óptima, con el método criogénico:

  • Todo tipo de plásticos
  • Piezas delicadas
  • Fachadas de edificios
  • Construcciones navales
  • Piezas sensibles a la corrosión
  • Daños por incendio
  • Varios tipos de industria que necesitan unas condiciones de higiene determinadas. Es el caso de la producción de papel, fármacos, automóviles, alimentos o productos químicos, entre otros.

El principal beneficio de este método de limpieza tan innovador es que realiza una higienización en seco, lo que significa que la superficie a tratar queda impoluta, seca y libre de productos corrosivos o químicos. La ausencia de humedad y su baja conducción eléctrica hace que su uso sea posible en instalaciones eléctricas y otros sistemas en los que los métodos convencionales no tendrían cabida. También, es adecuado para superficies que es mejor tratar sin agua, como los tapizados o las piezas con una elevada probabilidad de oxidación.