La mayor parte de las personas que trabajan en una oficina pasan allí sobre 40 horas semanales, una media de ocho horas diarias. Muchas veces este tiempo es más extenso, ya que hasta comen en el comedor de la empresa. Este es motivo más que suficiente para hacer estos espacios confortables. Como empresa especializada en limpieza en oficinas, la higiene es uno de los requisitos más importantes para conseguir esa comodidad de los empleados. Pero, sobre todo, es una cuestión esencial para preservar su salubridad y evitar el contagio de enfermedades.

Esta tarea tan sencilla puede, incluso, incrementar la productividad de la compañía. Es muy sencillo, si los trabajadores se sienten bien, trabajarán mejor. La limpieza de estas zonas de trabajo puede ser más complejas de lo que parecen en un primer momento. No se trata sólo de eliminar el polvo y la suciedad de las mesas de trabajo. Habrá que prestar atención a los cristales y a los suelos, higienizar los baños y los comedores, etc.

Una de las tareas más importantes es la limpieza de los falsos techos donde se acumula gran cantidad de suciedad que puede atentar contra la salud de las personas que trabajan en sus inmediaciones. Finalmente, los conductos del aire acondicionado son un punto vulnerable, también acumulan suciedad y pueden albergar microorganismos nocivos que pueden provocar legionella. En todas las instalaciones donde cohabitan varios empleados suelen surgir problemas de convivencia, pero la higiene de estos espacios va más allá de la confortabilidad, el incremento de la productividad o causar buena impresión entre socios y clientes.

El polvo que se acumula en los equipos informáticos, en moquetas, tapizados de las sillas o en los aparatos de climatización puede generar bacterias y ácaros que desencadenen alergias y problemas de salud de diversa consideración entre las personas que acuden cada día a su puesto de trabajo. En Limpiezas Abando no queremos desaprovechar la oportunidad de señalar que la higienización de los teléfonos y los aparatos de uso común es necesario para evitar que las enfermedades víricas se extiendan entre los diferentes miembros que componen la plantilla.