Del mismo modo que cambiamos nuestro atuendo o el corte de pelo, nuestra casa también necesita adaptarse a los nuevos tiempos. De vez en cuando un lavado de cara no viene nada mal. Renovar y modernizar la apariencia de nuestra vivienda nos permite mejorar el diseño interior, incrementando la sensación de bienestar y confort. Las reformas no sólo nos permiten hacer nuestro hogar más cálido y acogedor, sino que en ocasiones son necesarias para arreglar cuestiones técnicas, por ejemplo arreglar las tuberías o mejorar las condiciones de iluminación. Sin embargo, una reforma es una de esas tareas que generan una pereza terrible, porque conllevan obras, ruido y suciedad. Cuando entras en casa después de una reforma seguramente no sabrás por dónde empezar a limpiar. Las empresas de limpieza en Bilbao somos conscientes de la suciedad y molestias que generan las obras, ofreciendo servicios especializados para estas labores.

Aunque se ejecute la reforma con cuidado y mimo es inevitable que se genere polvo. Las partículas de yeso o cemento se esparcen por toda la vivienda, llenándolo todo de porquería a su paso. Una buena opción para afrontar la limpieza posterior a una obra en casa es planificarla de forma adecuada, para poder ir limpiando estancias independientes. Cuando todo termine será necesario una limpieza general por toda la casa, pero ya habremos eliminado el grueso de suciedad, facilitando la tarea final.

Desde Limpiezas Abando queremos ofrecerte algunos consejos interesantes para limpiar tu casa después de una obra o reforma:

  • Cubre los suelos de madera: Son distinguidos y elegantes, pero hay que tener mucho cuidado con los pavimentos de madera, ya que pueden deteriorarse fácilmente. La mejor opción será cubrirlos con cartón, de este modo mantenemos el polvo alejado y protegemos la superficie de estos suelos de posibles golpes.
  • Protege tus muebles: Es el mejor modo de que el polvo no inunde todo el mobiliario de la casa. Puedes optar por el método tradicional de tapar los muebles con sábanas, aunque hoy en día puedes adquirir soluciones de plástico ideadas para proteger tus enseres de la suciedad.
  • Zócalos y rincones: Uno de los lugares predilectos del polvo, pueden suponer un reto ya que no siempre se llega fácilmente a todos los rincones. La mejor opción es retirar las partículas de polvo y suciedad con un aspirador y después limpiarlo todo con un paño ligeramente humedecido para acabar con las posibles manchas.
  • Pintura lavable: Es una gran opción para limpiar las paredes. Aunque no lo creas en estas superficies se acumula gran cantidad de polvo y suciedad. Este tipo de pintura puede limpiarse con una bayeta ligeramente humedecida. Eso sí, habrá que limpiar toda la pared de forma homogénea para que no aparezcan manchas o decoloraciones.