A todos se nos vienen a la mente algunos establecimientos comerciales que cuentan con un aroma característico. Es muy agradable que siempre nos inunde una fragancia agradable al entrar en una tienda o un restaurante. Sin duda, es el principal objetivo de la limpieza de locales. Hablamos de la mejor carta de presentación posible de cara a los clientes. Sin embargo, no es una cuestión que se deba dejar a la ligera. Es necesario actuar para conseguirlo. La mejor forma de hacerlo realidad es optar por los dosificadores de ambientador para aire acondicionado.

Este es el truco para dotar a un negocio de un olor determinado, una fragancia que nos ayude a identificar una determinada empresa. Pueden instalarse en tiendas de ropa, bares, restaurantes, en oficinas o, incluso, en naves industriales. Sin embargo, la limpieza y la higiene de las estancias también es una cuestión a tener en cuenta. Hablamos de una acción complementaria que también influye en que un establecimiento siempre huela bien y de una buena imagen.

Optar por los difusores de ambientadores es una alternativa más que recomendable para aquellas estancias con un elevado tránsito de personas. El uso de estas herramientas es más importante, si cabe, en verano. La clave para acertar con el ambientador será dar con la dosis mínima para mantener el ambiente fresca, pero igual de importante será no excederse, ya que un olor demasiado penetrante puede causar el efecto contrario al que queríamos conseguir.

Para calcular la dosis adecuada habrá que tener en cuenta el tamaño del establecimiento, así como la ventilación del mismo o el número de personas que suelen visitarlo a diario. Las empresas de limpieza pueden orientarte sobre la mejor manera de conseguir el objetivo, poniendo a tu disposición varias fragancias para que elijas aquella que más te agrade.

Desde Limpiezas Abando queremos dejar claro que la desinfección de los conductos del aire acondicionado es una tarea necesaria para mejorar la calidad del aire y evitar problemas de salud. Pero, también es una acción necesaria para mejorar el olor y la distribución de la fragancia elegida para ambientar el local.