Los olores desagradables causan numerosas molestias, así como un clima de insalubridad. Como empresa especializa en limpiezas industriales, sabemos que este tipo de problemas preocupan mucho a las empresas en las que, por la actividad que desarrollan, son susceptibles de padecerlos. Es el caso de los establecimientos por los que pasa un elevado número de personas y que siempre tienen que estar en perfecto estado de revista. Hoteles, oficinas, edificios públicos… corren el riesgo de padecer malos olores por la intensa concurrencia que reciben.

Otros lugares en los que hay que prestar especial atención son los gimnasios. Y es que las labores para prevenir los olores repulsivos son fundamentales en estos negocios. Es habitual que el sudor impregne el suelo y los aparatos de musculación, lo que provoca una sensación molesta al olfato si no se pone remedio. Por supuesto, los espacios en los que se almacena o manipula comida pueden presentar aromas fétidos.

La industria alimentaria en general debe prestar especial cuidado a este asunto, así como los negocios de hostelería. Unas zonas delicadas dentro de este ámbito son las cámaras frigoríficas, que requieren de unas labores de higiene escrupulosas.

En Limpiezas Abando atendemos con bastante frecuencia a clientes que tienen problemas de malos olores procedentes de la combustión. Como expertos en limpiezas industriales, conocemos las técnicas y los productos adecuados para eliminarlos, con independencia del elemento material del que provengan las combustiones. Nuestro equipo también está preparado para acabar con los aromas desagradables que se registran en zonas de almacenamiento de basura.

Uno de los métodos más efectivos para solucionar este problema es la higienización con ozono. Este gas tiene un elevado poder para erradicar los agentes contaminantes que no se pueden eliminar con productos convencionales. Y es que una de las mayores ventajas de los generadores de ozono es que llegan a rincones de difícil acceso.

Estos equipos destruyen los elementos inorgánicos que originan los olores pestilentes. En sólo quince minutos, un aparato de estas características puede sanear una habitación sin que sea necesaria la presencia de personas. Así, de manera sencilla, se consigue un ambiente purificado y libre de aromas indeseados.