El planchado es una de las tareas domésticas que suelen resultar más tediosas. Y, además, requiere de mucho tiempo y esfuerzo lograr que las prendas queden sin arrugas. En Limpiezas Abando le ofrecemos una serie de consejos para que esta labor sea más llevadera y eficaz. Es recomendable comenzar el trabajo por las prendas más delicadas. ¿El motivo? Porque la plancha todavía no se encuentra excesivamente caliente. Luego, se puede planchar la ropa que sea más resistente a las altas temperaturas. En este sentido, el algodón y el lino son dos tejidos que soportan bien el calor.Si hay una arruga que se resiste, como empresa especializada en servicio doméstico externo aconsejamos colocar un trozo de papel de aluminio sobre la tabla de planchar. Encima se coloca la prenda y, sobre ella, debe ponerse un paño impregnado en agua con una gota de amoníaco. Después, ya puede procederse al planchado. Con este truco, quedará impecable. Los pantalones son prendas que entrañan bastante complejidad a la hora del planchado.Hay personas que prefieren que el filo quede bien marcado. Para lograrlo sin afear la prenda con antiestéticos brillos, un sencillo y efectivo apaño es emplear papel de embalar y planchar sobre él. Respecto a los trajes, es muy efectivo cepillarlos inmediatamente después de ser planchados. Así, el vapor se extiende de modo homogéneo, con lo que desaparecen las arrugas por completo.

Las camisas son otras prendas difíciles de planchar bien. Para hacerlo correctamente, hay que empezar la tarea por los cuellos, desde los extremos hacia el centro. A continuación, la labor debe continuar por los puños. Por su parte, los textiles de hilo deben plancharse cuando aún están húmedos para facilitar la tarea y evitar que se dañen. Es habitual que en las coladas haya prendas confeccionadas con poliéster. Para lograr los mejores resultados posibles, es conveniente plancharlas del revés.

Asimismo, colocar un trapo húmedo sobre la lana impide que aparezcan brillos. En general, el planchado será una tarea más sencilla si antes se introduce la ropa en la nevera unos diez minutos. Comprobará que, gracias a los efectos del frío, es más fácil dejar las prendas sin rastro de arrugas.