Hoy en día, existe una amplia oferta de suelos disponible. Resulta evidente que dependiendo del material del que se componen los pavimentos deberán limpiarse de forma diferente. La tarima laminada, por ejemplo, puede variar notablemente si está fabricada en madera natural o sintética. Siempre hemos escuchado eso de que la madera no casa bien con el agua, pero en ocasiones esta afirmación no es del todo cierta, aunque nunca está de más extremar las precauciones. Como una de las empresas de limpieza en Bilbao te contamos cómo limpiar tus suelos de tarima sin tener que lamentar alguna decisión fatal para su apariencia estética.

Los suelos de madera se han colocado en la construcción de viviendas desde hace muchos años. Al principio se optó por la colocación de tableros más largos, que aportaban cierta sensación de continuidad. Este material es un gran aislante térmico que evita las fugas caloríficas, por ello se continúa utilizando para vestir los suelos de la mayoría de los inmuebles. Con el tiempo llegó el parquet, que se diferencia de los suelos de tarima en que se compone de tablillas más pequeñas que se colocan simulando un dibujo. La tarima, por su parte, se elabora con unas tablas más anchas y largas que reciben el nombre de lamas.

Sin embargo, la tarima también ha evolucionado mucho con el paso de los años. En un primer momento lo más habitual era colocar suelos de tarima maciza, mientras que ahora lo más común es optar por suelos de tarima multicapa y la instalación más frecuente es la flotante. En la década de los 80 aparecieron los suelos de tarima sintéticos, de imitación a madera. Esta solución cada vez refleja más el dibujo real de la madera, consiguiendo los mejores acabados. Desde Limpiezas Abando te descubrimos el secreto sobre cómo limpiar tus suelos de tarima según los materiales de los que se compone.

La protección de los suelos de madera deberá comenzar antes del procedimiento de limpieza. Tomar precauciones para no mancharlos o dañarlos será la mejor arma de prevención. Sin embargo, antes de ponerse manos a la obra, deberemos tener claro el material con el que se han fabricado los pavimentos y los tratamientos a los que se han expuesto. Actualmente, podemos encontrar tarimas de madera especialmente indicadas para zonas húmedas, como los baños y las cocinas. En este caso concreto, podremos fregar los suelos con agua y jabón sin miedo a que se deterioren.

Aunque también es cierto, que antes de usar herramientas húmedas para su higienización conviene saber bien que resisten este tipo de procesos. En caso contrario, lo más adecuado será utilizar la aspiradora o la mopa para eliminar el polvo y las partículas de suciedad y un paño ligeramente humedecido para las manchas.