Los hongos proliferan en los espacios oscuros y húmedos. En nuestra empresa de limpiezas generales sabemos que los gimnasios son uno de los establecimientos donde podemos encontrar estos pequeños microorganismos con más frecuencia. Sin duda, esto es un problema porque las personas que acuden a estas instalaciones deportivas lo hacen con el propósito de cuidarse y no para llevarse compañeros indeseados a casa. La desinfección de las zonas vulnerables es una de las tareas esenciales para eliminar la presencia de gérmenes. Sin embargo, puede resultar más complicado de lo que parece.

El uso de un calzado inadecuado se convierte en la mejor arma con la que cuentan los hongos. Unos pies sudados que no traspiran son su hábitat preferido. Cuando los usuarios del gimnasio se quitan las zapatillas pueden infectar las superficies que entran en contacto con sus pies y, así, contagiar a otros usuarios de ese centro deportivo. Son muchos los propietarios de gimnasios que se agobian con este tema, pero lo cierto es que podemos prevenir su aparición.

Cuando conocemos la presencia de esta plaga debemos desinfectar de forma exhaustiva las superficies que están contaminadas. Para ello, será importante utilizar un desinfectante adecuado, la mejor opción será un limpiador clorado. Estos productos nos ayudan a eliminar la suciedad y a eliminar los hongos de forma inmediata.

Completado este paso los microorganismos habrán dejado de habitar en nuestras instalaciones. Pero, siempre es recomendable avanzar un poco más para impedir que vuelvan a reproducirse. En Limpiezas Abando siempre llevamos a cabo otra acción importante que consiste en aplicar, tras la higienización, un desinfectante bactericida y fungicida para evitar que los hongos vuelvan a aparecer. En este caso, el producto deberá aplicarse sobre todas las superficies, ya que podrían haber entrado en contacto con los hongos y estar infectadas.

Sólo serán necesarias estas dos acciones para acabar con todas las bacterias y gérmenes del gimnasio. Especialmente importante será limpiar y desinfectar los suelos, ya que son zonas vulnerables. Es fácil que los usuarios se contagien si sus pies entran en contacto con pavimentos contaminados. El uso de chanclas en la zona de vestuarios resulta esencial para evitar un mal mayor.